¿Se puede congelar el jamón ibérico?

El jamón ibérico es un alimento muy delicado, que durante su elaboración sólo pasa por procesos naturales de salado para pasar después por la tranquilidad de los secaderos. Aún así, se trata de un producto perecedero que no dura infinitamente, de manera que debemos saber cómo conservarlo. Hay muchas personas que se preguntan si el jamón ibérico se puede congelar: ¿qué debemos hacer?

El jamón ibérico no se debe congelar. Existen otras formas de conservarlo, como por ejemplo guardándolo al vacío, que lo resguarda bien del aire de forma que no se oxide ni se estropee. El jamón es muy susceptible a los cambios bruscos de temperatura, por eso no deberíamos conservarlo en casa a menos de nueve o diez grados, en el caso de que lo hayamos loncheado.

Loncha de jamón ibérico Montesierra

El jamón ibérico hay que cuidarlo con mucho mimo

El mismo consejo hemos de seguir cuando hablamos de piezas enteras. Cuando tengamos en casa una pata de jamón ibérico o una paleta, lo mejor es conservarla a temperatura ambiente en su jamonero, en un lugar fresco y seco como la cocina. Si desoímos los consejos y congelamos el jamón, lo único que conseguiremos será cambiar su textura y una gran pérdida de sabor. Además, también podrían aparecer cristales de hielo en el interior, arruinando nuestro producto.

Por otro lado, en el caso de que llegáramos a congelar un jamón, el proceso de descongelación sería un desastre, ya que con la pérdida de agua, el jamón ibérico tornaría blanquecino y se reblandecería.

En definitiva, congelar un jamón ibérico nunca es una buena idea. Además, los jamones y paletas ibéricos, no se estropean inmediatamente, y siguiendo algunos consejos de conservación, conseguiremos que se mantenga fresco y perfecto para cuando vayamos a comerlo.

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