Por qué no quitar la grasa al jamón ibérico

¿Por qué no se debe quitar la grasa de las lonchas de jamón ibérico?

Cuando loncheamos un jamón ibérico de calidad, los niños y algunas personas adultas tienden a quitar la grasa del jamón y a dejarla a un lado. Cada pequeña loncha, suele contar con una pequeña parte proporcional de grasa, a parte de las vetas que se suceden entre el magro del jamón. Pero eso es un error, ya que además de alterar el sabor y la textura del jamón, se pierde una gran parte nutricional del jamón ibérico de calidad.

Propiedades de la grasa del jamón ibérico de calidad

La calidad de la grasa en un jamón ibérico es la seña de identidad del buen jamón ibérico , ya que su sabor y textura indican que el cerdo ha sido alimentado con bellotas en la dehesa. La ingesta de estos frutos por los cerdos, aporta una mayor proporción de ácidos grasos monoinsaturados, además de proteínas de alta calidad, lo que hace sus propiedades nutricionales excepcionales.

La grasa del jamón también posee ácido oléico, que es un tipo de grasa saludable que además de en los jamones ibéricos, puede encontrarse en el aceite de oliva, el aguacate y el aceite de semillas de uva. Su mejor beneficio es el que ejerce sobre la salud cardiovascular ya que contribuye a reducir el colesterol malo en sangre e incrementa los niveles del colesterol que protege nuestro corazón.

El jamón y su grasa son alimentos muy saludables, por este motivo, es necesario que el consumidor deje de ver las grasas que se aprecian en el jamón ibérico como algo negativo. De hecho, como ya hemos comentado, en cantidades normales y tomadas a diario, las grasas del jamón ibérico harán mucho bien a nuestro organismo.

¡Todos a disfrutar del jamón ibérico! (Eso sí, a lo mejor los piquitos de acompañamiento sí que debemos eliminarlos…).

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