Solomillo ibérico de cerdo al queso gorgonzola

La carne ibérica es una carne muy sabrosa y aromática, pero también es cierto que muchas veces nos apetece añadir una buena salsita de acompañamiento. Por eso, hoy os vamos a dar una deliciosa receta de cómo hacer solomillos de cerdo ibérico con salsa de queso gorgonzola.

Estamos en plena temporada de bellota, cuando la carne ibérica es aún más sabrosa y de mejor calidad porque proviene de los cerdos de bellota. Por eso, queremos ofreceros una deliciosa receta realizada con esta carne ibérica tan magnífica.

El queso gorgonzola es una especie de queso azul, pero mucho más suave y cremoso. Es uno de los quesos italianos más famosos y es idóneo para cocinar y hacer diferentes salsas: ¡esperamos que te guste!

INGREDIENTES 

Dos solomillos de cerdo ibérico Montesierra

Una cuña de queso gorgonzola

20 gramos de mantequilla

500 ml. de nata especial para cocinar

Aceite de oliva

Sal, pimienta y perejil

Patatas para guarnición

MODO DE ELABORACIÓN

Para empezar a elaborar esta receta vamos a ocuparnos de la carne y las patatas. Salpimentamos bien ambas, les ponemos un poquito de aceite de oliva y las metemos en el horno para que se hagan a unos 190 grados. Vigilamos la carne para que quede al punto. Cuando las patatitas estén asadas y tiernas las pelaremos y las serviremos como guarnición.

La salsa es el ingrediente que da la personalidad a este plato, por eso vamos a poner muy cuidado al prepararla. En un cazo a fuego medio vamos a echar la mantequilla. Removemos bien continuamente hasta que esté fundida y entonces echaremos los trocitos de queso (cuanto más pequeños menos tardarán en deshacerse).

Una vez que hayamos conseguido derretirlo y nos quede una salsa de queso, añadiremos la nata poco a poco sin dejar de remover hasta que se integre todo. Si es necesario bajaremos el fuego para que no esté demasiado fuerte. Al final, si nos apetece podemos añadir un poco de pimienta.

Para emplatar, lo que vamos a hacer es sacar los solomillos del horno y cortarlos en filetes al gusto. Normalmente, suelen ser del grosor de un dedo aunque pueden ser más gordos o más finos si así los prefieres. Colocamos los filetes en el plato y las patatas. Luego espolvoreamos con un poco de perejil picado y por último, encima de todo, añadiremos la salsa de queso que hemos preparado.

Si no vamos a comer el plato inmediatamente, es mejor dejar la salsa en una salsera hasta el último momento.

Para decorar, podemos añadir unos granos de pimienta rosa por encima si nos gusta.

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